
| Jorge, inventor de la bomba atómica, se refugia en Calabuch, un pueblecito solitario de poco más de setenta casas, cuyos escasos habitantes se dedican exclusivamente a la pesca. Jorge se hace amigo de todos los lugareños, de los cuales admira la simplicidad de sus vidas. Descubre asimismo una vocación: la de pirotécnico. Con el viejo pirotécnico del lugar prepara fuegos artificiales para una fiesta popular y utilizando sus conocimientos científicos diseña una complicada cascada de fuegos artificiales que podrá ser vista a 50 kilómetros de distancia. Jorge triunfa por la belleza de sus fuegos y recibe encargos de toda España. Pero su paz se ha acabado. Se descubre la personalidad del sabio atómico y es invitado a abandonar, por las buenas o por las malas, Calabuch. Los habitantes del pueblecito quieren impedir su partida. Finalmente se llega a un acuerdo, cada año volverá unos días y el descanso allí le influirá positivamente en su trabajo como científico nuclear. |
